El pasado 12 de septiembre, tuve el privilegio de asistir a la conferencia de desarrolladores de Corda, el blockchain del consorcio R3. Corda es una implementación privada de Blockchain orientada a dar respuesta a las necesidades del sector financiero.

Un evento muy interesante. Aquí podéis ver las slides y los videos con las grabaciones de las conferencias.

Una realidad

Y es que junto con la ya “antigua” Cloud, las más modernas IA y Machine Learning, Blockchain es uno de los palabros o buzzwords del mundillo que más suenan durante los últimos meses o años. No hay gurú que se precie que no añada este término a sus discursos. Como todo los hypes que han venido y que llegarán hay que tener buen cuidado con el término y como siempre, saber separar la paja del grano.

Hasta hora, para el común de los mortales, el término de blockchain estaba un poco lejos y aún no tenía impacto en su vida diaria. Más allá de algunas noticias para meter miedo a los niños sobre bitcoin, término con el que erróneamente se asocia en exclusiva, el blockchain era un completo desconocido… hasta ahora.

Ya tenemos en el mercado un producto que se jacta de usar blockchain para que los clientes tengan la completa seguridad que la un seguro (valga la redundancia) les será pagado si se cumple la condición estipulada en el contrato. Si tu avión se retrasa más de 2 horas, te damos 100 euros, al instante, de manera automática, sin que tengas que hacer nada… suena bien. ¿no? ¿es posible esto? Por supuesto que sí….

Pero ¿cómo funciona una blockchain?

Seguramente ya te habrán explicado que una blockchain, como su nombre indica, es una cadena de bloques con información cifrada en el que cada uno hace referencia al anterior bloque, de tal manera que para manipular un bloque habría que manipular al bloque anterior y así hasta el origen de los tiempos. Además, como un bloque se da por válido por el “consenso” de sus miembros, tendríamos que convencer a la mitad más uno de la comunidad de que nuestro bloque es correcto.

La teoría está muy bien, pero personalmente no lo he entendido del todo hasta que asistí a un curso de Blockchain para Desarrolladores y me enseñaron como funciona en la “práctica” gracias a la página de anders.com.

En este página se puede ver un video en el que se muestra una blockchain simplificada y se puede ver el mecanismo de “encadenamiento” de los bloques.

Para esto necesitamos una función de hashing, es decir, una función que transforma un documento de entrada en una serie de bits (siempre de la misma longitud independientemente del mensaje de entrada) tal que cualquier cambio en el mensaje original ocasiona un cambio en prácticamente todos los bits de la cadena de hashing.

Pues bien, si calculamos el hashing del conjunto de las transacciones que queremos escribir en la página del libro (el bloque) y lo combinamos con el hashing del bloque precedente estaremos garantizado que nadie puede cambiar el bloque sin cambiar el anterior.

Este cálculo del hash en el caso concreto de bitcoin, la mayor implementación de blockchain, lo hacen los mineros con la ayuda de potentes centros de datos. El gasto de estos mineros es compensado con varias monedas cobrando el hecho de conseguir minar el bloque y también por las comisiones de los “clientes” que quieren consignar sus transacciones en el bloque.

Sin duda, os recomiendo ver el video para entender realmente como funciona todo esto. Parece complejo, y sin duda lo es, pero como todas las ideas geniales al final te das cuenta que el fundamento es sencillo.

 

 

 

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