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Se me vienen a la cabeza varias citas, creo que bastante inspiradas y acertadas, sobre el papel del software y por añadidura, del desarrollador o developer, en la empresa moderna.

Hay quien dice que las empresas serán de software o no serán… el presidente de un banco como BBVA dice que él dirige una empresa de software… cosa bastante sorprendente en un primer momento.

Sin embargo, si reflexionamos un poco, ¿qué es un banco o una empresa de seguros? ¿tratan con algún bien físico? Está claro que no. Podríamos decir que las empresas de esta industria se dedican a mover bytes de un sitio a otro con mayor o menor acierto.

Pero es que las empresas de fabricación de coches, que podríamos decir que son el representante máximo de las empresas que hacen “cosas” se están pasando al software a marchas aceleradas. ¿Como se va a entender a un fabricante que no tenga un coche de conducción autónoma? para muestra un botón, Toyota invertirá en IA.

¿Por qué traigo esto a colación? Porque creo que por desgracia, la percepción que hemos tenido de la persona que programa, el programador, ha cobrado unas connotaciones negativas… Me refiero a la palabra claro. Tanto es así que ahora se usa más la del desarrollador o mejor… developer. En otros países se usa hasta ingeniero, pero me parece muy curioso que en las empresas de software solo haya ingenieros cuando se está hablando de empresas de Estados Unidos.
¿Y que es un programador en España? Pues digamos que es el último escalón de la cadena trófica en esto de T.I. después del gerente de cuenta, del jefe de proyecto, del analista, del omnipresente y genérico consultor, y de cualquiera que pase por ahí.

Dicen algunos que el desarrollo de software debería ser como en las películas de Hollywood, donde el que “trabaja”, el que pone la cara (el actor) es el que más cobra… sin embargo, en este país, es más parecido a una cadena de montaje de la industria… el que “trabaja” (el operador) es el que gana menos.

Y parece que lo único trae lo otro. La poca consideración que tiene actualmente el trabajo de programar, de crear software, tiene como consecuencia que es el que menos tarifa tiene por hora en las empresas. Si eres programador y quieres ganar más tienes que dejar de serlo para convertirte en analista o jefe de proyecto, o con un poco suerte, en arquitecto para no perder contacto con la “tecnología”.

Y por supuesto, si tienes más de 40 años y sigues programado, puedes ser visto como un fracasado, como alguien que no ha podido progresar más en su vida laboral (qué se le va a hacer).

En fin, con esta actitud, queridas empresas, vamos mal, muy mal. En toda estrategia de futuro el software tiene que estar en el centro de todo, es el combustible que hará avanzar nuestro barco… ¿como puede haber transformación digital en una empresa sin software? ¿como puede puede haber orientación al cliente sin aplicaciones, sin APIs, sin procesos de negocio automatizados?.

Y… ¿qué hacemos con el desarrollador? pues dejar de ningunearlo y despreciarlo y darle la importancia que merece en la empresa… convertirlo en la estrella de la película, ni más ni menos…

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