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Es obvio que los últimos años estamos asistiendo a la “explosión” de las aplicaciones móviles. Una revolución que empezó con la apertura de la App Store de Apple en el 2008. Parece mucho tiempo, pero son sólo 6 años… hay proyectos en las grandes empresas que duran más tiempo…

Cada vez los móviles son más potentes, más núcleos de CPU y más rápidos, más memoria, pantallas más grandes, acelerómetros, giróscopos, brújula, GPS, etc. etc…. aplicaciones para empleados, colaboradores, clientes finales… tres grandes plataformas en disputa (iOS, Android y Windows Phone)… ¿y que tienen todas estas aplicaciones en común? pues que necesitan servicios.

Y a no ser que lo que tengamos entre manos sea una aplicación standalone, que no depende del servidor para nada, necesitará invocar a lógicas de negocio que residen en el servidor. Hasta un simple juego utiliza los servicios para guardar los récords, el estado de la partida, comprar objetos dentro del juego, etc. etc.

Y si hablamos de apps empresariales, por supuesto, las apps empresariales consumen todo tipo de servicios, muchos de ellos transacciones como la consulta de los datos del cliente, buscar un artículo, pagarlo, etc. etc.

Y así pues, ¿qué pasa con una empresa que no tiene servicios implementados?, y cuando digo servicios, me refiero a unos mínimamente reutilizables, con un interfaz bien definido, desacoplado, independientes de la tecnología que utilice el cliente… pues que vale más el collar que el perro. Si queremos una App que digamos cuesta 100, necesitaremos invertir 300 o más en surtirla de estos servicios imprescindibles para que funcione.

Y es que las aplicaciones móviles tienen la “manía” de ejecutarse fuera de la empresa y comunicarse con ésta a través de internet. Ya no vale la clásica disposición de una aplicación tipo “silo” en el que la pantalla accede directamente al backend (muchas veces con un protocolo propietario o incluso en residiendo ambos en la misma máquina).

Para que una empresa pueda ofrecer a sus clientes, empleados y colaboradores las aplicaciones móviles que demandan, necesitará al menos disponer de unas decenas o cientos de servicios reutilizables, así de claro. Para la empresas que no vean esto, o bien no les importa la movilidad (allá ellas) o es que tienen un problema de visión…

Los proveedores de herramientas de desarrollo ya lo están viendo… ¿por qué será que todas las plataformas proporcionan una especie de ESB en miniatura para disponibilizar lo más rápido posible las lógicas del backend hacia las aplicaciones móviles? Además, claro, de asumir un problema gordo de productividad en las herramientas “clásicas” para implementar SOA como un ESB, está claro que han visto el problema, la necesidad y por tanto, la oportunidad de mercado.

Decía el clásico que “si quieres la paz, prepárate para la guerra”… en este caso habría que decir: “si quieres Apps, prepárate para SOA“.