Una de las cosas que aprendes con los años, es que nunca debes subestimar el problema de la comunicación.

El PM Book dice que el 90% del tiempo de un gestor de proyecto se debe dedicar a la comunicación, y en mi opinión, no lo es menos para un arquitecto. A primera vista parece exagerado, pero luego, te das cuenta que en la práctica todo el tiempo es poco para que todo lo que tienes que decir puedas argumentarlo claramente, de manera sencilla, buscar un medio para hacer llegar esto, seleccionar los destinatarios, etc. etc.

Hasta los conceptos más sencillos cuesta mucho explicarlos de una manera clara, cuesta mucho más que no se vean tergiversados por el ruido ambiental, y cuesta todavía mucho más que nuestros mensajes lleguen a todos los destinatarios.

En ocasiones, después de varios meses o años, te das cuenta que algunos conceptos, los más básicos, han tenido una difusión muy irregular. Desde personas que ni siquiera han oído hablar de ellos hasta, en el otro extremo, otras personas que ya han superado estos principios básicos y quieren ir más allá en la aplicación de soluciones a sus problemas.

En definitiva aprendes que transmitir un concepto es muy caro, que requiere mucha energía y que tiene un “ancho de banda” muy pequeño, tanto que me recuerda al envío de un SMS.

En fin, que debemos concentrarnos en unos cuantos conceptos o principios, muy pocos y muy claros, para que nos aseguremos que la menos estos, sí llegan claros a las personas que queremos.

En el caso de SOA, deberemos remarcar los conceptos básicos y sencillos. Conceptos que forman parte de la informática desde los primeros tiempos de la programación estructurada en los años 70. Conceptos como el del servicio que no es ni más ni menos que un pequeño programa que hace una cosa con una interfaz de parámetros de entrada/salida claramente definida.

Realmente nada nuevo bajo el sol, unos conceptos básicos que seguramente nuestro interlocutor ya conoce, aunque con otra nomenclatura, y el clásico problema de la comunicación entre personas con su ruido ambiental, el problema de la selección del medio y del mensaje más apropiado en cada momento.

Se necesita mucho tiempo y paciencia (en los dos sentidos) y sobre todo, mejor caer pesado y asegurarse de que el destinatario del mensaje lo ha recibido correctamente y lo ha entendido antes de pasar al siguiente. Si no, estaremos creando un castillo de naipes en el aire.

Foto | andresfox

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