Uno de los grandes retos que tienen las empresas hoy en día es proporcionar servicios sea cual sea el canal por dónde se requieren estos servicios.

Si nos fijamos en un banco o en una empresa de seguros, los clientes pueden solicitar servicios desde una oficina de la red de la propia compañía, desde internet, desde el teléfono, etc. etc. pero también puede ser otra empresa que revende los servicios de la primera constituyendo otro canal diferenciado. Por ejemplo, es bastante común que un banco revenda un seguro de una empresa aseguradora.

Y este escenario cada vez será más frecuente, incluso más complejo, y es que cada vez se agudiza más el ingenio para competir. Podríamos tener por ejemplo, un touroperador que al reservar un viaje, se invoque a un comparador de precios de hoteles, se solicite un prestamo de consumo a un banco, un seguro de viaje a una aseguradora. Y que todo esto se ponga a disposición del cliente final mediante un aplicación de móvil o en un cajero automático de un banco.

¿cómo lograr esto?

Las arquitecturas tradicionales no permiten la multicanalidad

Primeramente en las arquitecturas cliente-servidor y posteriormente, cuando se trasladó en cierto modo este esquema a las aplicaciones web, una parte de la lógica de negocio de las aplicaciones se colocó en los frontales. Dando como resultado unas aplicaciones de negocio basadas en “pantallas”.

A veces se no reparamos en que una aplicación basada en pantallas no es multicanal. Si tenemos una aplicación con páginas web para calcular la tarifa de un seguro:

  • ¿que haremos cuando un comparador de seguros quiere incluir a nuestra compañía en su lista de entidades colaboradoras?
  • ¿o cuando queremos proporcionar a nuestros clientes un aplicación para iPhone o Android?
  • ¿o cuando un mediador o banco quiere calcular la tarifa para ofrecer nuestros productos?

Obviamente, no podrá hacer nada con nuestra aplicación basada en pantallas. Aplicación que para nuestra red de oficinas puede ser muy útil, pero que sólo es útil para un canal no para todos.

La solución a la necesidad de multicanalidad

La solución a este problema es desarrollar aplicaciones basadas en servicios. Los servicios sí son reutilizables y sí son multicanal.

Con la lógica de negocio implementada mediante servicios, se puede construir un interfaz para el usuario en cada caso: una aplicación web para internet, una aplicación nativa para el smartphone, una adaptación para una compañía con la que tenemos un acuerdo comercial (B2B), etc. etc.

Cada vez que hacemos una aplicación basada en servicios estamos añadiendo valor a la compañía, estamos añadiendo funcionalidad de negocio que podremos ofrecer en el futuro de muy diversas maneras y a través de muchos canales, incluso en aquellos que hoy en día no existen .

Cuando hacemos aplicaciones basadas en pantallas, es “pan para hoy pero hambre para mañana”. Estaremos cubriendo una necesidad que tenemos ahora mismo, pero la próxima vez que tengamos que proporcionar funcionalidad para otro canal, tendremos que reimplementar de nuevo esta funcionalidad, una y otra vez, multiplicando varias veces el precio que tenemos que pagar por lo mismo, reinventando la rueda una y otra vez.

Conclusión:

Hagamos aplicaciones basadas en servicios para obtener la ventaja de la multicanalidad, en lugar de basarnos en “pantallas”: ahorraremos tiempo y dinero y proporcionaremos valor al negocio.

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