Imagen: http://www.itframeworks.org

Siempre me ha llamado la atención aquello de que un hormiguero debe verse como un super-organismo ya que aunque vemos cada hormiga con un ser individual en realidad forman parte de un todo, como si fuese un único ser vivo, con solo cerebro: una mente colectiva o mente colmena.

La inteligencia colectiva es una forma de inteligencia que surge de la colaboración y concurso de muchos individuos (Wikipedia)

Como individuo no son nada pero todos juntos son una máquina perfecta de sobrevivir y que sin duda heredarán la tierra algún día 😉

Por aquello de la deformación profesional no he podido dejar de ver un proceso de negocio como uno de estas mente colmena. Cómo un conjunto tiene sentido y tiene un objetivo en la vida: hacer realidad una funcionalidad de negocio que ofrece algo útil a un cliente y reporta un beneficio económico a una empresa. Sin embargo cada uno de las partes que lo forman, los individuos con los que está formado, por si sólo no son nada. Estos individuos serían los servicios…

“Individuos” organizados
Los servicios no tienen estado, es decir, son bastante “tontos” si lo vemos por este lado. Se les pasa un conjunto de parámetros de entrada y devuelven otro conjunto de parámetros de salida (por supuesto puede persistir los datos de negocio en la base de datos). Una vez que ya han hecho su trabajo para esa invocación, están listos para recibir la siguiente sin acordarse de la anterior (tienen amnesia). Tampoco saben qué servicio se ha ejecutado antes ni cual se ejecutará después. No saben si se les invoca desde una pantalla, desde una aplicación de una otra empresa o desde un móvil desde internet. La secuencia concreta en la que se van a ejecutar estos servicios está dictada por un ente externo al servicio: el proceso.

Cajas negras
Pero por otra parte, el proceso tampoco sabe el detalle interno de lo que va a hacer el servicio en su interior, o de si éste servicio que invoca a su vez es un servicio compuesto por otros servicios de más bajo nivel. El nivel de acoplamiento es el mínimo, están desacoplados, únicamente están obligados a cumplir su contrato. Cada parte por separado no vale para nada, pero si los juntamos, y los ponemos en ejecución tendremos algo que es mayor que la suma de estas partes, una “auténtica” mente colmena que dará sentido a nuestra funcionalidad de negocio.

Conclusión:

La orientación a servicios y procesos tiene un efecto curioso, al igual que las piezas de un gran Lego, los servicios son piezas simples individualmente, pero “orquestados” por el proceso pueden formar una gran construcción de gran complejidad.

Si te gusta esta entrada, compártela:
Share