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Si hay algo que puede dificultar o incluso impedir la adopción de SOA, esto no es la tecnología, es la “inercia”. Esa extraña fuerza que pone resistencia al cambio y dificulta modificar la dirección.
Son muchos años de una forma de hacer las cosas, de una modelo de diseño de aplicaciones “silo” departamentales y de modelo “cliente-servidor”. Me refiero por ejemplo a las aplicaciones tipo Visual Basic que tuvieron su época dorada en los años 90 del siglo pasado. El interfaz de usuario (las pantallas) y la funcionalidad que ofrecía la aplicación era todo uno. Tanto es así, que lo primero que se proponía al usuario que demandaba los requisitos era un prototipo con el aspecto visual que iban a tener. Sobre este prototipo se añadían y quitaban requisitos de negocio. Como decía la aplicación y las pantallas eran todo uno.
Sin embargo, en un mundo de servicios,la cosa ha cambiado radicalmente. Lo verdaderamente importante son las “funcionalidades” que ofrecen pequeños programas que se pueden combinar fácilmente a su vez para ofrecer otras funcionalidades de más alto nivel y valor añadido. Puede ser incluso que la aplicación o conjunto de funcionalidad no tenga siquiera pantallas.
Esto es así por supuesto, en el mundo B2B (Business to business) en consumidores de servicios de una empresa consumen los servicios ofrecidos por otra. En este caso, el interfaz de usuario es el de la empresa que consume el servicio (por ejemplo, un terminal financiero bancario) que invoca a servicios de una Aseguradora.
Hace unos días precisamente se publicó la noticia de que Caja Madrid comercializará seguros de viaje de MAPFRE a través de su red de cajeros automáticos. Dependiendo del país al que se quiere viajar y otros parámetros sencillos se aplica un precio por día y el recibo se emite directamente por el cajero.
Quiero creer que a la persona que se le ocurrió esto no visualizó en primer lugar la pequeña pantalla del terminal con sus botones en forma de flecha a los lados. Quiero creer que esta persona formó en su cabeza una idea, una funcionalidad, que ofrecer a sus clientes y que haría posible que dos grandes empresas trabajasen conjuntamente para ofrecer un nuevo producto al mercado.
Tenemos que trabajar primero a un nivel conceptual, de negocio, con los verbos y con los sustantivos (por ejemplo “contratar un seguro de viaje”). Las pantallas, si las hay, vendrán después.

Conclusión

Por decirlo a lo bruto, los servicios no son aquello que hay que poner entre la pantalla y la base de datos para que puedan viajar los datos y presentárselos al usuario. Los servicios debe ser el centro de nuestra aplicación de negocio. Y deben estar construidos con una tecnología que permita que puedan ser usados de manera estándar desde cualquier sitio (por ejemplo mediante servicios web). A partir de aquí se construirá el interfaz de usuario que puede ser multicanal y multidispositivo (aplicación de frontal para la red de oficinas, para el centro de atención a usuarios, para el canal de internet, aplicación móvil, etc. etc.)

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